Girasoles, y después el silencio
La iglesia de Saanen tiene quinientos años y se le nota: santos en ocre desvaído a lo largo de ambas paredes, una galería de madera que recorre toda la nave, un órgano pintado de coral y verde azulado, y una fecha trazada en el arco del presbiterio — 1.6.04 — que nadie ha vuelto a cubrir.
A las dos de la tarde estaba vacía. Girasoles al borde de la tarima, cinco atriles, una silla amarilla, y Daniel Hope en camiseta, repasando un pasaje con dos violonchelistas mientras detrás, en el banco, quedaban las botellas de agua.
Por la noche la misma sala se había llenado como se llenan las iglesias de pueblo — despacio, desde delante. El programa era el Tercer Cuarteto con piano de Brahms y el Quinteto de cuerda de Schubert, con Pinchas Zukerman y Daniel Hope a los violines, Ryszard Groblewski a la viola, Amanda Forsyth y Josephine Knight a los violonchelos y Simon Crawford-Phillips al piano. El hombre de la camiseta iba ahora de negro, tocando con la cabeza inclinada casi sobre el instrumento.
Estas veinte fotografías son la distancia entre esas dos salas. Las mismas paredes, los mismos girasoles, y en medio unos cientos de personas que subieron por el valle para quedarse muy quietas.
Unas palabras sobre las fotografías. Se tomaron desde una silla, con un teléfono, por personas que habían venido a escuchar y no a trabajar — sin acreditación de prensa, sin teleobjetivo, sin nadie que fotografiara oficialmente aquella noche. No son lo que habría traído un profesional. Son lo que fue la velada desde donde estábamos sentados, y preferimos enseñaros eso antes que nada.
The Strings Society