Salzburgo: Después de la música
Y sin embargo, la dicha de anoche en Salzburgo permanece, llenándome el corazón de un cálido resplandor de felicidad.
Gracias, a cada uno de ustedes, por las sonrisas, la calidez, y por compartir una noche tan inolvidable.
Y aquí está… esa sensación de la que hablamos. El vacío silencioso que llega después de la larga espera. El desconcertante “¿y ahora qué?… ¿cuándo otra vez?”.
Aún no lo sabemos. Pero algún día la cuenta regresiva comenzará de nuevo, y volveremos a tener algo extraordinario que esperar. Juntos. Con David.
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Lo que sí sé con absoluta certeza es esto: anoche fue simplemente extraordinario.
Fue emotivo, crudo, vivo — cada cuerda dentro de mí vibraba de plenitud. Ese nudo en el estómago… todavía puedo sentirlo.
Y esto es lo que me quedará. Cada vez que la espera se sienta demasiado larga, cada vez que eche de menos los conciertos de David, regresaré en mi corazón a esa noche en Salzburgo, ahora grabada en el alma, y dejaré que esas sensaciones alimenten mi espíritu hasta la próxima vez.
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Si algo me quedó aún más claro ayer, es esto:
Subió a ese escenario con tal gracia, reverencia y respeto que se le veía en el rostro. Estando justo delante de él, podía verlo todo — la pasión, la dedicación, la inmersión completa en cada nota.
Cuídense, sigan con alegría y sigan con dicha, queridos míos… hasta la próxima vez.