El hombre que tuvo que detenerse
La pista once era el paso más tranquilo y amable del disco, una canción que se acordaba de respirar. Terminaba señalando lo que venía después.
La pista doce no respira. Es Perpetuum mobile, «movimiento perpetuo», el single del álbum, y de la primera nota a la última el violín no deja de moverse ni un instante.
Primero, los hechos. La pista doce dura dos minutos y cincuenta y siete segundos, apenas siete segundos más que el Mendelssohn tranquilo que la precede, y parece durar la mitad. Está en re menor, marcada Vivace non troppo, «vivo, pero no demasiado», que quizá sea la indicación de tempo menos obedecida de todo el repertorio para violín. Y la escribió un hombre al que casi nadie sabría reconocer: Ottokar Nováček.
Mira primero el crédito, porque en este álbum ahí es donde suele empezar la historia, y esta vez el crédito no te dice casi nada.
La web de Garrett da la versión más completa: PERPETUUM MOBILE / from 8 Concert Caprices, Op. 5: No. 4, Ottokar Novácek, 1866 – 1900. Es una pieza de una colección de ocho, la cuarta, para violín y piano. La tienda de Deutsche Grammophon, que en la pista once imprimía para Mendelssohn un número de catálogo entero, a esta le da tres palabras: Nováček: Perpetuum mobile. Ni opus, ni tonalidad, ni colección. Es el crédito más escueto de todo el álbum, para su pista más conocida.
Y fíjate bien en el nombre en la web de Garrett. Está impreso Novácek, con una tilde aguda sobre la a y nada sobre la c. La marquita que debería estar ahí, la que convierte la c en ch, como en «chico», falta.
En checo esa marca se llama háček. La palabra significa «ganchito». Así que en la página del hombre que ha vuelto a hacer famosa esta pieza, el nombre del compositor ha perdido su gancho, y con él la única letra que te dice que la familia era checa. Es una cosa pequeña. Pero es justo lo que le pasa a un compositor al que se recuerda por una sola pieza: la pieza viaja, y el nombre se va desgastando un poco por el camino.
Las fechas de ese crédito cuentan el resto, si haces la resta. 1866 – 1900.
• • •
Ottokar Nováček nació en 1866 en Weißkirchen, en el Banato, hoy Bela Crkva, en Serbia: un violinista austrohúngaro de origen checo. Su padre, Martin Nováček, venía de Horažďovice, en Bohemia, y fue también su primer maestro. De adolescente Ottokar estudiaba en Viena con Jakob Dont, cuyos estudios para violín siguen hoy en los atriles, y después en Leipzig, donde ganó el Premio Mendelssohn.
Era un violinista de oficio, no una estrella. En Leipzig tocaba en la Orquesta de la Gewandhaus, y fue el segundo violín fundador del cuarteto de cuerda de Adolph Brodsky, y más tarde su viola. Después, América: la Sinfónica de Boston, y la viola principal de la orquesta de Walter Damrosch en Nueva York. Pasó casi toda su carrera en el centro de la textura, tocando las voces interiores que sostienen la armonía y que el público apenas nota.
También componía, y en 1895 el editor C. F. Peters de Leipzig publicó su Perpetuum mobile en dos versiones: una para violín y piano, y otra para violín y orquesta completa, orquestada por el propio Nováček, hasta el arpa, el triángulo y el glockenspiel.
Luego, en 1899, el corazón, según la mayoría de las fuentes, le obligó a dejar de tocar. Tenía poco más de treinta años. Se dedicó a componer el tiempo que le quedaba, y no fue mucho. Ottokar Nováček murió en Nueva York el 3 de febrero de 1900. Tenía treinta y tres años.
Dejó un concierto para piano dedicado a Busoni, cuartetos de cuerda, canciones sobre textos de Tolstói. Te costaría encontrar alguno en un programa de concierto. Lo que le sobrevivió son tres minutos de movimiento, y nunca han dejado de tocarse. Nathan Milstein lo grabó, y también Yehudi Menuhin e Itzhak Perlman. Los violinistas siempre lo han tratado como una pieza por la que hay que pasar al menos una vez.
Casi todos los violinistas se encuentran con esta pieza pronto. Es uno de los ritos de paso en la vida de un músico joven: un torrente de notas rápidas e iguales, todo arco y nada de respiración, donde cualquier despiste se oye al instante.
David Garrett se la encontró de niño. En un breve vídeo Track by Track para el álbum, lo recuerda así:
«Es una pieza antes de la cual, la primera vez que la toqué, de niño, probablemente no dormí bien. Recuerdo haberla tocado en el concierto de la clase de Zakhar Bron. Es de esas piezas que de verdad tienes que estudiar, porque es tan rápida que, si no la estudias, sale un desastre.»
Luego coge el violín, toca unos segundos del comienzo y se detiene él mismo: el resto, dice, lo veréis en el escenario. Su descripción es tan corta como rápida es la pieza: «unos tres minutos, a toda velocidad, a toda máquina», divertida para el público «y también para mí, si tengo una buena noche».
Esa última frase es lo más honesto que un violinista puede decir de esta música. No hay compases lentos en los que recuperarse. Entre una buena noche y una mala hay un solo cambio de posición fallado a toda velocidad.
• • •
Durante cuatro pistas seguidas, esta serie ha visto a Garrett dejar de lado la pieza para violín más famosa de un compositor porque ya la había grabado. En la pista ocho fue Paganini, en la nueve Massenet, en la diez Brahms, en la once Mendelssohn.
La pista doce rompe el patrón. Aquí la pieza famosa es la elegida. Hasta donde hemos podido comprobar, Garrett nunca había grabado el Perpetuum mobile de Nováček, y es la pieza elegida para presentar el álbum entero, con su propio videoclip.
Y es también, curiosamente, una vuelta al original. El crédito de la web de Garrett dice from 8 Concert Caprices, Op. 5, es decir, la versión para violín y piano. Pero la grabación es Arr. Garrett / van der Heijden for Violin, Piano, Guitar & Orchestra: Julien Quentin al piano, Franck van der Heijden a la guitarra, Orchestra the Prezent dirigida por John Haywood. Tras el turno de Haywood como coarreglista en la pista once, van der Heijden vuelve al lado de Garrett. Y un Perpetuum mobile con una orquesta detrás del violín es exactamente lo que Nováček publicó él mismo en 1895. El crédito apunta a la versión pequeña. La grabación, piano incluido, suena más cerca de la grande que orquestó el compositor.
Y está donde está por una razón. Pon el paso más tranquilo del disco delante de una pieza que nunca camina, y cada una hace que la otra suene todavía más a sí misma.
Esta serie sigue haciéndose una sola pregunta: ¿qué lleva de verdad la música más allá de las personas que la hicieron?
La respuesta de la pista nueve fue que a la inmortalidad no le importa cómo la llames. La de la pista diez, que reparte el mérito lo quieras o no. La de la pista once, que es capaz de darle a tu música un nombre que tú nunca le diste.
La respuesta de la pista doce es la más sencilla de todas. A veces la música simplemente sobrevive al cuerpo que la hizo. El corazón detuvo a Nováček con poco más de treinta años. Las notas que escribió estaban hechas para no detenerse nunca: un siglo después, un niño de la clase de Zakhar Bron perdía el sueño por ellas, y en 2026 el hombre en que se convirtió las eligió como lo primero que el mundo oiría de su nuevo álbum.
Así que cuando en la pista doce las notas empiezan a brotar, eso es un hombre que pasó la vida en el centro del cuarteto, y que consigue tres minutos en los que nadie más puede meter baza. Por el camino perdió el gancho de su nombre. El movimiento sigue en marcha.
Immortal — David Garrett para Deutsche Grammophon — llega el 9 de octubre de 2026: 20 pistas en la edición estándar, 25 en la deluxe, en digital, CD y vinilo, con los pedidos anticipados ya abiertos en Deutsche Grammophon. Una pista a la vez, seguimos contando el álbum.
Fuentes y notas: el crédito del álbum tal como lo imprimen david-garrett.com, el catálogo de Deutsche Grammophon y la tienda de DG (comprobados el 24 de septiembre de 2026; la web de Garrett escribe «Novácek»); la vida de Nováček — su familia checa, sus estudios con Jakob Dont, la Orquesta de la Gewandhaus, el Cuarteto Brodsky, Boston y Nueva York, la afección cardíaca que en 1899 le obligó a dejar de tocar y su muerte el 3 de febrero de 1900 — según sus biografías de referencia; las ediciones de C. F. Peters de 1895 para violín y piano y para violín y orquesta, según IMSLP; las palabras de David Garrett, de su vídeo Track by Track para Immortal (Deutsche Grammophon), traducidas del inglés; las grabaciones de Nathan Milstein (con Ernest Lush), Yehudi Menuhin e Itzhak Perlman (con Samuel Sanders). No damos un año de composición: 1895 es el año en que se publicó la pieza.