S The Strings SocietyEscrito sobre las cuerdas
Immortal · One Track at a Time · No. 13

El otro Nováček

La decimotercera pista de nuestro lento paseo por Immortal. Tres minutos de música nocturna de una obra de teatro que ya nadie pone en escena, de un compositor que un día quiso ser el hombre del violín — y una historia de familia que sigue justo donde se quedó la pista doce.
Pista 13 — el Nocturno de El festín de Baltasar, op. 51, de Sibelius: el concierto que un Nováček tocó primero, el virtuoso que Sibelius nunca llegó a ser, y la noche que sobrevivió a su obra
Immortal · One Track at a TimeNo. 13NocturneJean Sibelius
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La pista doce no se detenía nunca. Durante dos minutos y cincuenta y siete segundos el violín corrió sin tomar aire, y cuando por fin paró, dejó a un hombre de pie en el silencio: Ottokar Nováček, el violinista al que el corazón obligó a dejar el instrumento con poco más de treinta años.

La pista trece es música de noche. Y la historia de los Nováček no ha terminado.

Primero, los hechos. La pista trece dura tres minutos y cuatro segundos. Es el Nocturno de El festín de Baltasar, op. 51, de Jean Sibelius. Si ese número de opus te suena, es normal: el Valse sentimentale de Chaikovski, la pista cinco, también es un op. 51. Pura coincidencia.

El crédito ya lo conocemos: Arr. Garrett / Haywood for Violin, Piano, Guitar & Orchestra. Julien Quentin al piano, Franck van der Heijden a la guitarra, Orchestra the Prezent dirigida por John Haywood. Es el mismo equipo y la misma pareja de arreglistas que en la pista once, donde dijimos que Haywood volvería para el Sibelius. Aquí está.

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Helsinki, 7 de noviembre de 1906. El Teatro Sueco ha agotado las entradas para una obra nueva de Hjalmar Procopé, Belsazars gästabud: el festín de Baltasar, en sueco, sacado del Libro de Daniel. El rey de Babilonia bebe de los vasos sagrados del Templo, ve una mano escribir en la pared y antes del amanecer está muerto.

Procopé le dio al rey dos mujeres. Leschanah es una muchacha judía enviada a matarlo. Khadra es su bailarina y su amante; baila una danza de la vida y una danza de la muerte, y una cobra la mata. Al final de la noche, los tres están muertos.

Sibelius escribió la música para una pequeña orquesta de teatro y dirigió él mismo el estreno. La obra tuvo veintiuna funciones, hasta enero de 1907. Luego desapareció. Te costaría encontrar a alguien que la haya visto representada desde entonces.

La música se quedó. En 1907 Sibelius tomó cuatro números de la partitura e hizo con ellos una suite de concierto, la op. 51, y hoy la suite es mucho más conocida de lo que la obra lo fue nunca. Lo que toca Garrett es su tercer movimiento. En el teatro era el preludio del segundo acto, Notturno: música que se oía a oscuras, antes de que el telón se levantara sobre la noche.

Las palabras de la pared, en el Libro de Daniel, son mene, mene, tekel: contado, contado, pesado. Has sido pesado en la balanza, le dice el profeta al rey, y has sido hallado falto.

Ciento veinte años después, la obra ha sido pesada y hallada falta. Los tres minutos de noche delante de su segundo acto, no.
♪  El otro Nováček

Ahora vuelve dos años atrás, a la misma ciudad.

Helsinki, 8 de febrero de 1904. Sibelius dirige el estreno de su Concierto para violín en re menor, el único concierto que escribió. El solista es el concertino de la orquesta de Helsinki, que además enseña violín en la escuela de música de la ciudad. Había llegado al norte desde el Banato diez años antes.

Se llama Victor Nováček. Era el hermano menor de Ottokar.

Tenían el mismo padre, Martin, y de niños salían de gira con él como el cuarteto de cuerda de la familia Nováček. Mientras Ottokar tocaba en Leipzig, en Boston y en Nueva York, Victor se había ido a Finlandia. Según la historia de la orquesta de Timișoara, la ciudad donde nació Victor, se convirtió en el asesor de Sibelius para la escritura del violín mientras se componía el concierto.

El estreno salió mal. El concierto estaba pensado para Willy Burmester, un virtuoso alemán, y por qué no lo tocó él se ha contado de más de una manera. Según una versión, Nováček se quejaba en los ensayos de los pasajes rápidos.

La crítica que quedó fue la del crítico de Helsinki Merikanto:

«Nováček no era realmente un intérprete magistral.»

Al concierto, escribió Merikanto, solo podía darle en parte «ese brillo y esa seguridad radiante que son absolutamente necesarios en una pieza virtuosística de este tipo».

Sibelius retiró el concierto. «Hay que reescribir el primer movimiento», escribió. Lo recortó y lo ajustó, y en octubre de 1905 volvió a sonar, en Berlín, con Karel Halíř como solista y Richard Strauss en el podio. Ese es el concierto que hoy toca el mundo entero. Hasta donde hemos podido comprobar, Victor Nováček nunca lo tocó en público.

Ottokar llevaba cuatro años muerto cuando su hermano salió al escenario en Helsinki. Victor murió allí en 1914.

♪  El violinista que lloró

Hay una persona más en esta historia que quería ser el hombre del violín.

El propio Sibelius. «El violín me arrebató», recordaba, «y durante los diez años siguientes mi deseo más querido, mi mayor ambición, fue llegar a ser un gran virtuoso.» Empezó tarde, de adolescente, y tenía miedo escénico. En enero de 1891, siendo estudiante en Viena, hizo una audición para la Filarmónica de Viena. No la pasó, y según un relato se derrumbó y lloró.

Escribió para el violín, en cambio. El Nocturno lo escribió para una orquesta de teatro, sin ningún violín solista.

El violín lo toma prestado desde al menos 1911, cuando Michael Press publicó en Berlín un arreglo para violín y piano. En la pista trece va a parar a un violinista que sí lo consiguió: el niño que perdía el sueño en la clase de Zakhar Bron, como recordaba la pista doce.

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Di «Sibelius» a un violinista y tendrás una sola respuesta antes de terminar el nombre: el Concierto.

De la pista ocho a la pista once, el nombre famoso llegaba sin su pieza famosa, porque Garrett ya la había grabado. La pista doce rompió el patrón eligiendo precisamente la pieza famosa.

La pista trece recupera el patrón, pero del revés. Garrett ha grabado conciertos de Mozart, Chaikovski, Mendelssohn, Brahms y Bruch. Hasta donde hemos podido comprobar, nunca ha llevado el de Sibelius a un disco. En su lugar eligió tres minutos de una obra que ya nadie pone en escena.

Y los puso justo después de Nováček.

Esta serie sigue haciéndose una sola pregunta: ¿qué lleva de verdad la música más allá de las personas que la hicieron?

La respuesta de la pista diez fue que la inmortalidad reparte el mérito lo quieras o no. La de la pista once, que es capaz de darle a tu música un nombre que tú nunca le diste. La de la pista doce, que a veces la música simplemente sobrevive al cuerpo que la hizo.

La respuesta de la pista trece es menos cómoda. La inmortalidad tiene su propia lista de invitados, y llegar el primero no te asegura la entrada. Victor Nováček tocó el Concierto de Sibelius antes que nadie en el mundo, y la historia del concierto lo recuerda sobre todo como la razón por la que hubo que reescribirlo. La obra de Procopé llenó un teatro durante veintiuna noches, y ya no existe.

La inmortalidad recuerda la segunda noche.

Los hermanos Nováček están a una pista de distancia en este álbum. Solo uno de los dos está en él.

Immortal — David Garrett para Deutsche Grammophon — llega el 9 de octubre de 2026: 20 pistas en la edición estándar, 25 en la deluxe, en digital, CD y vinilo, con los pedidos anticipados ya abiertos en Deutsche Grammophon. Una pista a la vez, seguimos contando el álbum.

Fuentes y notas: el crédito del álbum tal como lo imprimen Deutsche Grammophon, la tienda de DG y david-garrett.com (comprobados el 26 de septiembre de 2026); la obra de Procopé, su estreno y sus funciones, la partitura de escena y la suite de 1907, según Sibelius One y las obras de referencia sobre Sibelius; la familia y la carrera de Victor Nováček según las biografías de referencia en alemán y la historia de la Filarmónica del Banato, en Timișoara; el estreno de 1904, la crítica de Merikanto y la carta de Sibelius tal como las cita en inglés Interlude, traducidas del inglés; las palabras de Sibelius sobre el violín y la audición de 1891, de las notas al programa de la Orquesta Sinfónica de Boston, traducidas del inglés; el arreglo de Michael Press de 1911, según IMSLP. No damos el año de nacimiento de Victor Nováček, porque las fuentes no coinciden, y dejamos fuera la cuestión de por qué Willy Burmester no tocó el estreno, porque las versiones difieren.

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